¡Vaya negocio el de los millonarios anillos de compromiso!
La noticia del compromiso de Travis Kelce y Taylor Swift desató en minutos una ola de curiosidad por los anillos de compromiso más caros del nuevo milenio y... no, el de la popular estrella estadounidense, no está entre los 10 más caros del siglo XXI.
El ala cerrada de los Kansas City Chiefs diseñó junto a la joyera Kindred Lubeck un anillo con un diamante old mine sobre una banda de oro. Expertos consultados hablan de un rango de tamaño que va de los 7 a los 20 quilates.
El valor de la joya puede oscilar entre 250,000 y 5 millones de dólares, dependiendo de la calidad y el origen de la piedra. El anillo vintage es espectacular, pero al compararlo con las joyas más fastuosas del siglo XXI no entra al Top 10.
El estudio de Dinero.mx se propuso trazar un ranking basado en los valores más altos pagados por anillos de compromiso desde el año 2000. La lista la encabeza Mariah Carey, quien en 2016 recibió de James Packer un diamante de 35 quilates engastado en platino y diseñado por Wilfredo Rosado.
La pieza costó 10 millones de dólares y, aunque la boda se canceló, la cantante terminó vendiendo la joya años después. En segundo lugar figura Beyoncé, cuyo esposo JayZ adquirió para ella un diamante esmeralda de 24 quilates por 5 millones, el mercado lo valora hoy en más de 9 millones.
Kim Kardashian ocupa la tercera posición con un anillo de 20 quilates diseñado por Lorraine Schwartz y valorado en 8 millones. Aquí se presenta el ranking completo de los anillos de compromiso más caros del siglo XXI:
Más allá de las cifras, la investigación de Dinero mx destaca cómo estas joyas reflejan tendencias y simbolismos.
Las piedras de colores se han vuelto una declaración de individualidad: el diamante verde de Jennifer Lopez simboliza suerte y renovación, mientras que el diamante azul de Marc Anthony sugiere elegancia y profundidad emocional.
Los cortes vintage, como el old mine de la pieza de Taylor Swift, conectan con la nostalgia y la artesanía del siglo XXI. Por otro lado, los diamantes esmeralda o cushion de Beyoncé y Kim Kardashian representan la preferencia por piedras más limpias y contemporáneas, que maximizan el brillo y la presencia en cámara.
La magnitud de estas gemas —entre 8 y 35 quilates— habla de un mercado en el que la extravagancia se utiliza como herramienta de diferenciación y estatus.
Perpetuando el legado
El fenómeno de los anillos millonarios también revela cómo las celebridades y magnates del deporte buscan perpetuar su legado a través de símbolos tangibles.
Los costos incluyen no solo el diamante central sino los acompañantes: bandas de oro o platino, pavé de diamantes en los costados y piedras secundarias en forma de medialunas. Cada elemento suma valor y carga emocional.
Para el equipo de Dinero.mx, la fascinación pública reside tanto en el romanticismo como en el espectáculo: estos anillos son piezas de arte portátiles que generan titulares y conversación en redes sociales. La mezcla de amor, lujo y exhibición explica por qué cada compromiso es analizado con lupa por la prensa y los fanáticos.
(Foto: cortesía)



Comentarios
Publicar un comentario