La tecnología a favor de la conservación del Flamenco del Caribe
Como parte de las acciones para fortalecer el conocimiento y la conservación del Flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber), la Fundación Pedro y Elena Hernández, incorporó tres nuevos transmisores solares Xerius, de origen francés, en tres aves adultas nombradas Víctor, Pedro y Elena.
Con esta acción, que se realiza en colaboración con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), a través de la Dirección Regional Península de Yucatán y Caribe Mexicano, la Fundación alcanza 26 transmisores instalados como parte de sus esfuerzos de monitoreo mediante seguimiento satelital.
El proceso para alojar los dispositivos forma parte del proyecto “Conservación del Flamenco del Caribe en la Península de Yucatán”, cuya vigencia se extiende hasta marzo de 2027 y contempla el monitoreo mediante transmisores satelitales, anillamiento de flamencos, desplazamiento, evaluación del hábitat e identificación de amenazas directas.
De acuerdo con la información que dio a conocer la institución, el total de la inversión ascenderá a 2.5 millones de pesos en conjunto con la Fundación Axa México y Fundación SíMiPlaneta, con las que trabajará de manera colaborativa en proyectos de impacto para la conservación de la especie y su hábitat.
Monitoreo satelital
El monitoreo satelital, impulsado por la Fundación desde 2017, permitió identificar los humedales que utiliza el flamenco durante las temporadas de "nortes", secas y lluvias, así como documentar nuevos rangos de movilidad y patrones de alimentación, dispersión y reproducción.
Los transmisores han revelado desplazamientos de hasta 20 km entre las áreas de alimentación y descanso, y generado evidencia clave sobre los hábitats preferentes de la especie, muchos de ellos altamente amenazados por el cambio climático.
Reportes iniciales
El seguimiento satelital demostró por primera vez la conectividad funcional entre los humedales de la península de Yucatán y Cuba. El seguimiento de ejemplares mediante los primeros 23 transmisores y más de 18,000 registros ha permitido documentar una importante diversidad de patrones de movilidad: desde flamencos que realizan viajes de ida y vuelta entre ambos países y permanecen meses en Cuba, hasta individuos que desarrollan toda su actividad dentro de la península de Yucatán.
Los registros GPS han permitido identificar rutas migratorias, sitios de alimentación, áreas de descanso y zonas nocturnas, así como la importancia de humedales específicos para la especie. Algunos ejemplares han recorrido más de 5,500 km y utilizado hasta 18 sitios en México y Cuba, mientras otros permanecen prácticamente en una misma región durante todo el año.
Los trabajos se integran al Subprograma de Monitoreo y Conservación del Flamenco del Caribe y su hábitat en la Península de Yucatán, que es parte del convenio suscrito entre Conanp y la Fundación Pedro y Elena Hernández, que inicio en febrero de 2026 y tendrá una vigencia hasta septiembre 2030 con la participación de las Reservas de la Biosfera Ría Celestún, Ría Lagartos, Los Petenes y el Área de Protección de Flora y Fauna (APFF), Yum Balam.
Cuidados para el proceso
Antes de la instalación en ejemplares silvestres se realizó una prueba del dispositivo en un flamenco en cautiverio en el Parque Zoológico del Centenario Animaya (en Mérida), con el objetivo de validar la técnica, los materiales y el ajuste necesario para no interferir con su desplazamiento y alimentación. El sistema de sujeción está diseñado para desprenderse de manera natural después de aproximadamente tres años.
La colocación de los tres nuevos transmisores se realizó este lunes durante el operativo de anillamiento 2026 en la Reserva de la Biosfera Ría Celestún, evitando así realizar una captura independiente y reduciendo estrés adicional sobre las colonias. (Fotos: Fundación Pedro y Elena, foto central Sefotur)



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